19 de Junio de 2011:
En una de las sesiones de fotos que he realizado en el mes de Junio disfruté bastante de una de mis especies preferidas y que es otro de los estandartes de la fauna ornítica del Cerrato Palentino. Se trata de la Paloma zurita, una ave delicada y recelosa que es relativamente abundante en esta comarca Palentina.
A continuación os dejo una foto general de la especie y un retrato. Me encantan las irisaciones del plumaje del cuello.
Espero que os guste la especie y las fotos.
Saludos
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jueves, 7 de julio de 2011
domingo, 31 de enero de 2010
Cerrato Palencia - Burgos bajo la lluvia
23 de Enero de 2010:
Subo hoy esta entrada atrasada del fin de semana anterior, ya que durante la semana no he podido hacerlo.
Tenía ganas de darme una vuelta por alguna de las manchas de sabinas que hay en la zona del Valle del río Franco, en el límite de provincia de Palencia y Burgos. La mañana, según la previsión ofrecería algo de lluvia sobre las 13:00 o 14:00h, hora suficiente para estar de vuelta en casa sin agua, pero cual fue mi sorpresa cuando me asomé a la ventana a eso de las 7:45h y vi que jarreaba como de costumbre en los últimos días. Con resignación de nuevo, cogí los bártulos y me eché a la carretera con la esperanza de que esa lluvia me diera una tregua en cualquier momento y lugar de la mañana.
De camino, me detuve unos instantes para sacar una foto de la villa de Palenzuela amaneciendo y con algunas de sus farolas todavía encendidas. El fondo gris plomizo de su cielo ya me dejaba claro que este no sería el lugar de la calma meteorológica que yo buscaba.
Continué camino por el valle del Arlanza y pasé al lado de la espadaña de Torremoronta, la cual me llamó a parar durante un rato para disfrutar de su belleza y de un par de palomas zuritas que descansaban en lo alto de la torre.
Foto testimonial de una de las zuritas a unos 200 m de distancia.
Me adentré un poco por uno de los caminos de Torremoronta que estaba bastante embarrado.
En uno de los majuelos del camino, este par de trigueros me dejaron dispararles unos tiros. Uno de ellos no paraba de cantar.
De camino al Valle del río Franco, saqué esta foto desde el puente de hierro sobre el Arlanza cerca de la finca del Retortillo.
En esta otra imagen vemos el puente sobre el río Franco en la localidad de Hontoria de río Franco.
El río Franco es un pequeño curso de agua de poco más de veinte kilómetros de longitud que discurre por la esquina Sudoeste del Cerrato Palentino entre las provincias de Palencia y Burgos. Es un río de cauce no muy ancho pero de aguas limpias y cristalinas con algunos bosques de ribera interesantes y con importantes depósitos de turba sin explotar.
En la pequeña localidad de Hontoria de río Franco, un nutrido grupo de palomas domésticas se aglutinaban en el tejado de esta vieja casona bajo una lluvia no muy fuerte pero incesante. Este tampoco sería el momento de bajar del coche para dar un paseo por su monte.
Antes de abandonar este pueblo, me llamó la atención la cigüeña de la torre de la iglesia y le saqué alguna toma para animar un poco un día que ya se presumía pobre en resultados.

Ya en Espinosa de Cerrato pude fotografiar a esta hembra de Colirrojo tizón en unas alpacas de las eras del pueblo.
En un vallejo junto a la carretera esta cogujada común se dejó retratar con el fondo verde de los sembrados que crecen a marchas forzadas agradecidos a la humedad del terreno.
Algunos bandos de Perdices rojas dispersas por los cultivos se cruzaban en mi camino. Una foto testimonial de uno de los bandos huyendo a la carrera.
Ya en una zona del Cerrato Palentino menos fronteriza, mi objetivo se dirigió a esta corneja negra posada en un mudadal.
En un recóndito valle Cerrateño me topé con un importante bando de palomas zuritas de unos 130 ejemplares que descansaban inicialmente en una chopera. Al acercarme por el camino, el bando levantó el vuelo y aproveché para sacar esta foto de grupo.
Después de varias vueltas volvieron a posarse en la misma arboleda, que a pesar de estar a unos 250m de distancia de mi coche, no me resistí a poderles sacar al menos una foto testimonial. Nunca antes había conseguido ver tal cantidad de zuritas juntas.
A parte de lo reseñado anteriormente, poco más que contar, salvo algunos buenos bandos de pinzones comunes, escribanos soteños, jilgueros y numerosos grupos de trigueros.
Ya enfilaba la carretera hacia casa, todavía bajo una débil lluvia, cuando esta se detuvo por primera vez en la mañana a la altura de Villaviudas y los primeros rayos de sol se dejaron ver encendiendo las aspas de un grupo de molinos en contraste con el fondo oscuro y amenazante del cielo y los colores húmedos del Cerrato en esta época.
Bonita imagen para acabar una jornada que no ofreció buenas observaciones, pero que como siempre disfruté de nuestros campos.
Subo hoy esta entrada atrasada del fin de semana anterior, ya que durante la semana no he podido hacerlo.
Tenía ganas de darme una vuelta por alguna de las manchas de sabinas que hay en la zona del Valle del río Franco, en el límite de provincia de Palencia y Burgos. La mañana, según la previsión ofrecería algo de lluvia sobre las 13:00 o 14:00h, hora suficiente para estar de vuelta en casa sin agua, pero cual fue mi sorpresa cuando me asomé a la ventana a eso de las 7:45h y vi que jarreaba como de costumbre en los últimos días. Con resignación de nuevo, cogí los bártulos y me eché a la carretera con la esperanza de que esa lluvia me diera una tregua en cualquier momento y lugar de la mañana.
De camino, me detuve unos instantes para sacar una foto de la villa de Palenzuela amaneciendo y con algunas de sus farolas todavía encendidas. El fondo gris plomizo de su cielo ya me dejaba claro que este no sería el lugar de la calma meteorológica que yo buscaba.
Continué camino por el valle del Arlanza y pasé al lado de la espadaña de Torremoronta, la cual me llamó a parar durante un rato para disfrutar de su belleza y de un par de palomas zuritas que descansaban en lo alto de la torre.
Foto testimonial de una de las zuritas a unos 200 m de distancia.
Me adentré un poco por uno de los caminos de Torremoronta que estaba bastante embarrado.
En uno de los majuelos del camino, este par de trigueros me dejaron dispararles unos tiros. Uno de ellos no paraba de cantar.
De camino al Valle del río Franco, saqué esta foto desde el puente de hierro sobre el Arlanza cerca de la finca del Retortillo.
El río Franco es un pequeño curso de agua de poco más de veinte kilómetros de longitud que discurre por la esquina Sudoeste del Cerrato Palentino entre las provincias de Palencia y Burgos. Es un río de cauce no muy ancho pero de aguas limpias y cristalinas con algunos bosques de ribera interesantes y con importantes depósitos de turba sin explotar.En la pequeña localidad de Hontoria de río Franco, un nutrido grupo de palomas domésticas se aglutinaban en el tejado de esta vieja casona bajo una lluvia no muy fuerte pero incesante. Este tampoco sería el momento de bajar del coche para dar un paseo por su monte.
Ya en Espinosa de Cerrato pude fotografiar a esta hembra de Colirrojo tizón en unas alpacas de las eras del pueblo.
En un vallejo junto a la carretera esta cogujada común se dejó retratar con el fondo verde de los sembrados que crecen a marchas forzadas agradecidos a la humedad del terreno.
Algunos bandos de Perdices rojas dispersas por los cultivos se cruzaban en mi camino. Una foto testimonial de uno de los bandos huyendo a la carrera.
En un recóndito valle Cerrateño me topé con un importante bando de palomas zuritas de unos 130 ejemplares que descansaban inicialmente en una chopera. Al acercarme por el camino, el bando levantó el vuelo y aproveché para sacar esta foto de grupo.
A parte de lo reseñado anteriormente, poco más que contar, salvo algunos buenos bandos de pinzones comunes, escribanos soteños, jilgueros y numerosos grupos de trigueros.Ya enfilaba la carretera hacia casa, todavía bajo una débil lluvia, cuando esta se detuvo por primera vez en la mañana a la altura de Villaviudas y los primeros rayos de sol se dejaron ver encendiendo las aspas de un grupo de molinos en contraste con el fondo oscuro y amenazante del cielo y los colores húmedos del Cerrato en esta época.
Bonita imagen para acabar una jornada que no ofreció buenas observaciones, pero que como siempre disfruté de nuestros campos.
lunes, 3 de agosto de 2009
Otra mañana en el pilón
Domingo 26 de Julio de 2009.
Hoy subo la entrada que tenía pendiente del anterior Domingo sobre una nueva sesión en otro de los bebederos del Cerrato.
El viernes por la tarde inspeccioné sobre el terreno el bebedero y me pareció que podía dar sus frutos, aunque me percaté de que el manantial que alimenta al abrevadero mediante un pozo y una bomba de mano, también tenía filtraciones por el suelo y que estas daban nacimiento a un pequeño arroyo que formaba charcos importantes a lo largo de los primeros 200 metros de su recorrido, ofreciendo también buenos lugares a las aves para beber y dispersando posiblemente a los pájaros por la zona, aunque seguía confiando en las posibilidades del pilón y de un pequeño charco justo a sus pies.
Observé también el viernes tarde que el pilón estaba un poco bajo de nivel y decidí llenarlo, dicho y hecho, unos 40 minutos después de hacer brazo en la bomba de mano, el agua rebosaba completamente por las paredes del bebedero.
Elegí también el emplazamiento para apostarme con la red en un lugar ligeramente elevado y a unos 6 metros del charco y el pilón, y aunque era consciente que que la orientación no sería la mejor de cara a las primeras luces de la mañana, decidí penalizar un poco este aspecto que se debía ver compensado por lo óptimo del emplazamiento.
Con todo preparado me marché para casa con la impaciencia de volver el Domingo.
A las 6:30h de la mañana ya estaba tapandome con la red y sintiendo el relente de una mañana que aunque un poco fresca a estas horas, se adivinaba despejada, calurosa y sin presencia de viento.
No tardaron en comenzar a entrar las primeras aves y la más madrugadora fué esta abubilla que divagó un poco por el suelo rebuscando alimento.
Este lugar es especialmente bueno para fotografiar pardillos, ya que bajan en gran número y de manera casi constante. Estoy seguro que no baja del centenar de individuos los que se acercaron al charco a lo largo de la mañana, sin contar los que bajaron a lo largo de todo el arroyo cercano.
Tres fotos de machos.


Hembra.
Este creo que es un macho con plumaje de primer verano, muy parecido al plumaje invernal aunque no estoy seguro. Agradecería confirmación.
La parejita.
Hembra saciando la sed.
Lo que más ilusión me ha hecho de la salida de hoy ha sido poder fotografiar por primera vez a una especie que se me resistía desde hace bastante tiempo y que para mi tiene un encanto especial, no sabría decir muy bien por qué. Es la paloma zurita.
Me emocionó también ver el gran número de estas aves que se concentraba en la zona junto con numerosas palomas torcaces. Llegué a contabilizar más de 20 de estas palomas y unas 30 o 40 torcaces.
Todo hubiese sido perfecto si la luz me hubiese acompañado. No pasa nada, la próxima vez ya se donde esperarlas, hay que dejar opciones de mejora para el futuro.
Subo varias fotos de esta especie.




Foto testimonial de una de las torcaces de hoy.
A estas tórtolas ya no es la primera vez que las tengo a tiro, aunque por eso no dejan de encartarme.



Lo siguiente es como un "Déjà vu" vivido en mi anterior sesión en el bebedero. Un reclamo lejano de perdiz roja que rompe el aire de la mañana, un bando que lejos todavía se viene moviendo poco a poco hasta que bajan desde el páramo al valle, el macho más atrevido que se acerca con cautela hasta que consigue dar los primeros tragos, que son el detonante para que otros miembros del grupo se acerquen también al abrevadero y luego poco a poco alejarse de nuevo por las cuestas del monte.




A los rabilargos uno sabe cuando van a venir. Se les oye reclamar con esa especie de silbido que contagia al grupo. De repente uno entra de golpe y si todo va bien, los otros vienen disparados y sin contemplaciones.
Pude disfrutar en esta ocasión de varios ejemplares que bebieron y se bañaron.


Una joven totovía se acerco al pilón y bebió de su agua. Se puede observar su plumaje críptico que le ayuda a camuflarse mejor en los primeros estadíos de su vida.

En este valle son especialmente abundantes los escribanos hortelanos, un ave no demasiado fácil de observar. En la foto siguiente una hembra.
Cuando ya pensaba en ir recogiendo me entró este jovenzuelo de alcaudón común que se pegó un bañito en el pilón.


En el capítulo del pelo capturé este conejo tomando un bocadito.
Otro día que volví a quedar muy satisfecho de las observaciones realizadas y todavía no salgo de mi asombro de lo que puede hacer un simple tejido agujereado de color marrón y verde acompañado de mucha paciencia.
El viernes por la tarde inspeccioné sobre el terreno el bebedero y me pareció que podía dar sus frutos, aunque me percaté de que el manantial que alimenta al abrevadero mediante un pozo y una bomba de mano, también tenía filtraciones por el suelo y que estas daban nacimiento a un pequeño arroyo que formaba charcos importantes a lo largo de los primeros 200 metros de su recorrido, ofreciendo también buenos lugares a las aves para beber y dispersando posiblemente a los pájaros por la zona, aunque seguía confiando en las posibilidades del pilón y de un pequeño charco justo a sus pies.
Observé también el viernes tarde que el pilón estaba un poco bajo de nivel y decidí llenarlo, dicho y hecho, unos 40 minutos después de hacer brazo en la bomba de mano, el agua rebosaba completamente por las paredes del bebedero.
Elegí también el emplazamiento para apostarme con la red en un lugar ligeramente elevado y a unos 6 metros del charco y el pilón, y aunque era consciente que que la orientación no sería la mejor de cara a las primeras luces de la mañana, decidí penalizar un poco este aspecto que se debía ver compensado por lo óptimo del emplazamiento.
Con todo preparado me marché para casa con la impaciencia de volver el Domingo.
A las 6:30h de la mañana ya estaba tapandome con la red y sintiendo el relente de una mañana que aunque un poco fresca a estas horas, se adivinaba despejada, calurosa y sin presencia de viento.
No tardaron en comenzar a entrar las primeras aves y la más madrugadora fué esta abubilla que divagó un poco por el suelo rebuscando alimento.
Este lugar es especialmente bueno para fotografiar pardillos, ya que bajan en gran número y de manera casi constante. Estoy seguro que no baja del centenar de individuos los que se acercaron al charco a lo largo de la mañana, sin contar los que bajaron a lo largo de todo el arroyo cercano.Tres fotos de machos.


Hembra.
Este creo que es un macho con plumaje de primer verano, muy parecido al plumaje invernal aunque no estoy seguro. Agradecería confirmación.
La parejita.
Hembra saciando la sed.
Lo que más ilusión me ha hecho de la salida de hoy ha sido poder fotografiar por primera vez a una especie que se me resistía desde hace bastante tiempo y que para mi tiene un encanto especial, no sabría decir muy bien por qué. Es la paloma zurita.Me emocionó también ver el gran número de estas aves que se concentraba en la zona junto con numerosas palomas torcaces. Llegué a contabilizar más de 20 de estas palomas y unas 30 o 40 torcaces.
Todo hubiese sido perfecto si la luz me hubiese acompañado. No pasa nada, la próxima vez ya se donde esperarlas, hay que dejar opciones de mejora para el futuro.
Subo varias fotos de esta especie.




Foto testimonial de una de las torcaces de hoy.
A estas tórtolas ya no es la primera vez que las tengo a tiro, aunque por eso no dejan de encartarme.


Lo siguiente es como un "Déjà vu" vivido en mi anterior sesión en el bebedero. Un reclamo lejano de perdiz roja que rompe el aire de la mañana, un bando que lejos todavía se viene moviendo poco a poco hasta que bajan desde el páramo al valle, el macho más atrevido que se acerca con cautela hasta que consigue dar los primeros tragos, que son el detonante para que otros miembros del grupo se acerquen también al abrevadero y luego poco a poco alejarse de nuevo por las cuestas del monte.



A los rabilargos uno sabe cuando van a venir. Se les oye reclamar con esa especie de silbido que contagia al grupo. De repente uno entra de golpe y si todo va bien, los otros vienen disparados y sin contemplaciones.Pude disfrutar en esta ocasión de varios ejemplares que bebieron y se bañaron.


Una joven totovía se acerco al pilón y bebió de su agua. Se puede observar su plumaje críptico que le ayuda a camuflarse mejor en los primeros estadíos de su vida.
En este valle son especialmente abundantes los escribanos hortelanos, un ave no demasiado fácil de observar. En la foto siguiente una hembra.
Cuando ya pensaba en ir recogiendo me entró este jovenzuelo de alcaudón común que se pegó un bañito en el pilón.

En el capítulo del pelo capturé este conejo tomando un bocadito.
Otro día que volví a quedar muy satisfecho de las observaciones realizadas y todavía no salgo de mi asombro de lo que puede hacer un simple tejido agujereado de color marrón y verde acompañado de mucha paciencia.
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