Después de casi un año sin actualizar este blog por diversas razones vuelvo hoy a subiros una entrada de varias salidas que he realizado recientemente por el espacio natural de la Nava Campos en la provincia de Palencia y por Tierra de Campos Vallisoletana.
Os dejo una buena serie de fotos que he recopilado de estos días donde he vuelto a disfrutar de los espacios abiertos de Tierra de Campos y de ese frío y nieblas de la meseta Castellana.
Por Tierra de Campos de Valladolid:
Por Tierra de Campos Palentina:
Por la Laguna de la Nava:
confío en no tardar tanto la próxima vez que actualice este blog.
El pasado domingo por la mañana, en una salida fugaz y abortada por el mal tiempo, pasé unos instantes observando las Cigüeñas de la iglesia de Mazariegos. El viento era notable y estas zancudas jugaban con él, lanzándose desde los alto de la torre a surfear sin esfuerzo alguno. Con las alas y las patas extendidas, se mantenían flotando tal comentas como si tubiesen entablilladas las alas que no batían en ningún momento.
Para no irme de vacío para casa, les tires unas cuantas fotos, de las cuales me quedo con esta para subir e ilustrar la entrada. Saludos
28 de Febrero de 2010: Todavía bajo la amenaza de la ciclogénesis explosiva o "tormenta perfecta" que en Palencia nos has dejado más agua que otra cosa, el pasado Domingo apareció con una mañana bastante aceptable, con nubes y claros y una temperatura más cálida que en días anteriores.
No lo dudé dos veces y cargué mi equipo en el coche y me largué a recorrer esas llanuras infinitas de Tierra de Campos. Por todos los lados era patente la saturación de agua del terreno y cada cauce de agua, cuneta, arroyo o río venían a rebosar. Ni que decir tiene que la mayoría de los caminos eran intransitables para el mortal de los vehículos y me decidí por alguno que yo conozco que nunca me falla y siempre se deja recorrer.
Varios bandos de Alondras comunes por los sembrados. Alguno de estos alaudidos fue mi primer objetivo de la jornada. También, un nutrido bando de unos 20 gorriones molineros se alimentan en un camino de la basura caída del remolque de un tractor de una explotación ganadera cercana. Desde uno de mis caminos, la panorámica era increíble, con ese cielo tan grande y esos cultivos que se suceden hasta el infinito. Si la sensación de libertad se experimenta en algún sitio, os puedo asegurar que este es uno de ellos, con tanto espacio para respirar, tan vacio a simple vista, pero tan lleno de vida en los detalles. En una vaguada del camino una tierra anegada invadía la pista de tierra. Una pareja de azulones levantó el vuelo desde esta lámina de agua temporal. Me dirigí a inspeccionar una colonia de garza real que tengo controlada desde hace unos años. Se encuentra ubicada en una alameda de álamo blanco y conforman la colonia nueve nidos, de los cuales, el marcado con la flecha verde pertenece a una pareja de cigüeñas blancas. De los ocho restantes, hoy he podido constatar que al menos 5 (los de las flechas amarillas) están ocupados ya por garzas reales y los tres restantes es posible que también estén ocupados debido a que había varios ejemplares de garzas volando por los alrededores de la colonia, aunque en ningún momento observé garzas en esos tres nidos. En la siguiente foto se ve un poco más en detalle la parte izquierda de la colonia. Las flechas amarillas indican nidos ocupados por garzas reales. En esta otra imagen se observa la pareja de cigüeñas en su nido y otra pareja de garzas en un nido cercano. Otra cinerea apropiándose de su nido. Otra imagen de uno de los individuos de la colonia. Un macho con plumaje nupcial. Se observaba actividad nupcial en algunos miembros. En la siguiente imagen se ve como un macho se exhibe ante su pareja. Las garzas reales comienzan su puesta a lo largo del mes de marzo y para entonces ya deben haber hecho los deberes de noviazgo correspondientes. En una especie de nupcias tempranas y ya desde el mes de enero a los machos les cambia el color de las patas y se les tiñen de rosa (ver este detalle en la imagen anterior). También se les marcan más las cejas negras y se les alargan los penachos de la cabeza. Los machos siempre andan llevando, trayendo y moviendo palos en el nido. Es frecuente ver las llamadas de las garzas con el cuello estirado hacia atrás y el pico hacia el cielo emitiendo unos reclamos guturales. Dejé la colonia muy conforme con lo observado en ella y de vuelta por la carretera observé un numeroso grupo de avutardas que campeaban tranquilamente en un sembrado. Busqué un camino cercano para acercarme un poquito más al bando pero sin abusar, ya que no quería molestarlas en exceso y mucho menos que levantasen el vuelo. En la siguiente foto se ve el bando completo formado por 50 ejemplares. Desde la distancia poco más pude hacer que sacar esta foto de grupo con el teles. Subo también este vídeo donde se ve la evolución del bando.
Decidí dejar a las avutardas tranquilas, arranqué mi coche para marcharme a otro lugar, cuando el sonido del motor al arrancar levantó una pareja de lechuzas campestres de la cuneta del camino. Habían estado a menos de un metro de mi durante varios minutos y ni se inmutaron. Lo que son las cosas, para nada pensé yo hoy encontrar a estas aves, pero el azar y la suerte me pusieron en bandeja la mejor oportunidad que he tenido nunca de observar a estas aves y también de fotografiarlas a placer. Os podéis imaginar que el corazón se me salía por la boca y mis mano temblorosas no acertaban con el enfoque del telescopio ni con el botón de disparo de la cámara. Unas primeras fotos a bulto para asegurar al menos una captura rápida aunque fuese testimonial, pero poco a poco estos búhos me decían que no, que esta vez no se volarían y que se quedaban para que me recrease con ellos, y así lo hice, me tranquilicé y me centré en hacerles buenas fotos, con calma, con precisión, como a mi me gusta. Gracias.... gracias .... gracias .... gracias .... siiiii ..... siiii, me repetía una y otra vez gritando para adentro. Fue toda una experiencia sin igual y uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.
Os dejo tres de las aproximadamente treinta fotos que las saqué.
Foto de la hembra. Dos imágenes del macho. Todavía flipando y saltando de alegría pasé por delante de la iglesia de uno de esos pueblos Terracampinos, donde me llamó la atención el frenesí de las Cigüeñas en sus nidos. Al igual que las garzas ya están emparejadas y se dedican a "machar el ajo" con sus picos y a hacer arrumacos a sus respectivas parejas vitalicias.
En la siguiente foto os dejo una foto de conjunto donde he marcado con P1 y P2 dos de las parejas que después fotografié con el digis y que os dejo a continuación. Con esto os hacéis también un poco idea de la potencia de esta técnica fotográfica. La pareja P1. La pareja P2. Por otro lado y a lo largo de la mañana he podido observar también: - Un grupo de unas 150 avefrías en un cultivo encharcado. Seguramente un grupo listo para la migración. - Varios bandos de avutardas, uno de unos 12 individuos y otro doble de unos 30 + 30. - Tres milanos reales. - Dos aguiluchos pálidos peinando los sembrados. - Algunas perdices rojas en pequeños bandos.
23 de Enero de 2010: Subo hoy esta entrada atrasada del fin de semana anterior, ya que durante la semana no he podido hacerlo.
Tenía ganas de darme una vuelta por alguna de las manchas de sabinas que hay en la zona del Valle del río Franco, en el límite de provincia de Palencia y Burgos. La mañana, según la previsión ofrecería algo de lluvia sobre las 13:00 o 14:00h, hora suficiente para estar de vuelta en casa sin agua, pero cual fue mi sorpresa cuando me asomé a la ventana a eso de las 7:45h y vi que jarreaba como de costumbre en los últimos días. Con resignación de nuevo, cogí los bártulos y me eché a la carretera con la esperanza de que esa lluvia me diera una tregua en cualquier momento y lugar de la mañana. De camino, me detuve unos instantes para sacar una foto de la villa de Palenzuela amaneciendo y con algunas de sus farolas todavía encendidas. El fondo gris plomizo de su cielo ya me dejaba claro que este no sería el lugar de la calma meteorológica que yo buscaba. Continué camino por el valle del Arlanza y pasé al lado de la espadaña de Torremoronta, la cual me llamó a parar durante un rato para disfrutar de su belleza y de un par de palomas zuritas que descansaban en lo alto de la torre. Foto testimonial de una de las zuritas a unos 200 m de distancia. Me adentré un poco por uno de los caminos de Torremoronta que estaba bastante embarrado. En uno de los majuelos del camino, este par de trigueros me dejaron dispararles unos tiros. Uno de ellos no paraba de cantar. De camino al Valle del río Franco, saqué esta foto desde el puente de hierro sobre el Arlanza cerca de la finca del Retortillo. En esta otra imagen vemos el puente sobre el río Franco en la localidad de Hontoria de río Franco. El río Franco es un pequeño curso de agua de poco más de veinte kilómetros de longitud que discurre por la esquina Sudoeste del Cerrato Palentino entre las provincias de Palencia y Burgos. Es un río de cauce no muy ancho pero de aguas limpias y cristalinas con algunos bosques de ribera interesantes y con importantes depósitos de turba sin explotar.
En la pequeña localidad de Hontoria de río Franco, un nutrido grupo de palomas domésticas se aglutinaban en el tejado de esta vieja casona bajo una lluvia no muy fuerte pero incesante. Este tampoco sería el momento de bajar del coche para dar un paseo por su monte. Antes de abandonar este pueblo, me llamó la atención la cigüeña de la torre de la iglesia y le saqué alguna toma para animar un poco un día que ya se presumía pobre en resultados. Ya en Espinosa de Cerrato pude fotografiar a esta hembra de Colirrojo tizón en unas alpacas de las eras del pueblo. En un vallejo junto a la carretera esta cogujada común se dejó retratar con el fondo verde de los sembrados que crecen a marchas forzadas agradecidos a la humedad del terreno. Algunos bandos de Perdices rojas dispersas por los cultivos se cruzaban en mi camino. Una foto testimonial de uno de los bandos huyendo a la carrera. Ya en una zona del Cerrato Palentino menos fronteriza, mi objetivo se dirigió a esta corneja negra posada en un mudadal. En un recóndito valle Cerrateño me topé con un importante bando de palomas zuritas de unos 130 ejemplares que descansaban inicialmente en una chopera. Al acercarme por el camino, el bando levantó el vuelo y aproveché para sacar esta foto de grupo. Después de varias vueltas volvieron a posarse en la misma arboleda, que a pesar de estar a unos 250m de distancia de mi coche, no me resistí a poderles sacar al menos una foto testimonial. Nunca antes había conseguido ver tal cantidad de zuritas juntas. A parte de lo reseñado anteriormente, poco más que contar, salvo algunos buenos bandos de pinzones comunes, escribanos soteños, jilgueros y numerosos grupos de trigueros.
Ya enfilaba la carretera hacia casa, todavía bajo una débil lluvia, cuando esta se detuvo por primera vez en la mañana a la altura de Villaviudas y los primeros rayos de sol se dejaron ver encendiendo las aspas de un grupo de molinos en contraste con el fondo oscuro y amenazante del cielo y los colores húmedos del Cerrato en esta época. Bonita imagen para acabar una jornada que no ofreció buenas observaciones, pero que como siempre disfruté de nuestros campos.