Con esta entrada quiero recuperar un poco el retraso que llevo en lo referido a la publicación de entradas en el blog. Llevo una temporada que le tengo un poco abandonado y no puede ser. Entre las vacaciones, la falta de tiempo y que no he tenido muchas ganas de ponerme delante del ordenador, se me han ido acumulando algunas salidas al campo que no he podido subir.
Empiezo por aglutinar en una entrada dos salidas que realicé los días 1 y 4 de Agosto a un bebedero del Cerrato. Este pilón está a los pies de varios rosales silvestres y algunos arbustos que dan cobertura a varias especies de pajarillos y que me ha permitido ir combinando con las aves que bajaban a beber.
A parte de las especies que he podido fotografiar y os muestro a continuación, tengo que destacar de estas dos sesiones varias cosas. - La querencia del Zorro a esta zona, ya que le he visto en varias ocasiones explorando los alrededores del bebedero intentando aprovechas las oportunidades que sus visitantes le ofrecen de vez en cuando. - A primera hora de la mañana, siempre he podido observar corzos en los campos de cereal. Una hembra el primer día y la pareja el segundo. - Un Arrendajo que el primer día bajó a beber pero fue tan fugaz que me quedé sin foto de esta especie que tantas ganas tengo. - El segundo día quedó compensado con creces con la presencia de un Gavilán hembra que visitó el pilón en dos ocasiones, tentando en cada una a los pajarillos que se acercaban a beber.
Bueno, os dejo con las capturas.
Hembra de Curruca capirotada. Ejemplar joven de Curruca Carrasqueña. Escribano Hortelano macho. Macho de Escribano soteño. Hembra de Escribano soteño. Joven macho de Escribano soteño. Hembra de Gavilán. Mirlo común. Varias fotos de los abundantes Mosquiteros papialbos, Paloma Torcaz. Hembra de Pizón vulgar. Zarcero común. Macho de Verdecillo. Ruiseñor común adulto. Joven Ruiseñor común. Tarabilla común. Corzo hembra. La pareja de Corzos. Maese Raposo. Un conejo para finalizar. Saludos.
Domingo 2 de Agosto de 2009: El pasado Domingo visité uno de esos vallejos del Cerrato que todavía no había pateado y que aparentemente desde lejos parecía tener gran potencial, tanto paisajisticamente, como en lo referido a cobertura vegetal y a fauna.
Con las primeras luces de la mañana me interné en este valle estrecho, alargado, flanqueado por cerros montanos cubiertos de carrascas y algunas encinas de mayor porte. El valle está cubierto de una densa mancha de roble quejigo de mediana edad con ejemplares esbeltos y con trocos de no demasiado diámetro. La densidad de este quejigal conforma un entorno de verdor y frescura en comparación con el monte del exterior del valle, mucho más seco y árido. Avanzaba muy sigilosamente y con los cinco sentidos en tensión, pendiente de cualquier sonido que me pudiese indicar la presencia de algún mamífero como zorros, jabalies y corzos. Ayer había llovido intensamente y el suelo estaba húmedo y las hojas secas apenas hacían ruido ayudandome a avanzar en silencio. Por otro lado el estallido puntual del vuelo de las torcaces, el graznido seco de las cornejas y el cacareo de alerta de los mirlos al salir volando eran los únicos sonidos que rompían el silencio y disparaban la adrenalina de mi cuerpo en tensión.
Al poco tiempo de caminar por el interior del valle escuché no muy lejos el ladrido de alarma de un corzo que no pude ver por la espesura y al cual sabía que ya no podría sorprender ni observar cercano, este ya me había visto u olido. Poco después escuché otro ejemplar más cercano y al cual pude ver fugazmente al trote y con su cola levantada dejando el semáforo blanco de su trasero completamente visible. Fué un visto y no visto, pero suficiente para quedar satisfecho por su presencia. Subo un pequeño video donde se escucha el ladrido del primer corzo.
Ya más distendido y relajado continué el paseo por el valle hasta su fondo, disfrutando de otros aspectos naturales que iba encontrando a cada paso. En uno de los robles pude encontrar estas marcas en su tronco que se deben al pito real cuando realiza la prospección de la corteza en busca de larvas o insectos de la madera. La parte alta del valle da paso a un páramo adehesado de encinas y aprovechado por los cultivos de cereal recien cosechados. Esta zona del borde del bosque es ideal para observar algunas especies como los jabalies que dejan el rastro de sus hozaduras. También es el habitat ideal para los conejos que aprovechando la cercana protección de la espesura, se adentran unos metros en las tierras de labor para buscar comida. Las siguientes fotos de conejos las saqué justo en uno de esos bordes del bosque. Excrementos de conejo. Este vivar no estaba demasiado lejos de los ejemplares anteriores. La siguiente es una foto de un joven herrerillo común en uno de los robles del valle. Otras de las aves observadas hoy es este aguila calzada que me observaba desde su posadero. También varias abubillas en la zona del borde del bosque. Otro de los aspectos que atrajo a mi cámara fueron las bellotas de los quejigos que ya comienzan a engordar. También comienza a echar frutos este espino negro. Adherido a una planta leñosa cerca del suelo encontré esta carcasa vacía de lo que pienso fué una ninfa de cigarra, aunque no lo tenía muy seguro. Buscando en internet encontré una página que hablaba de este tipo de mudas y me pareció muy interesante la historia que cuenta. Os invito a leerla en la siguiente dirección: http://macroinstantes.blogspot.com/2007/05/muda-de-cigarra.html
Para finalizar relaciono otras especies de aves observadas en esta salida:
- Un pico picapinos. - Varios pitos reales. - Numerosos pinzones vulgares. - Se escucha el reclamo de varias perdices rojas en el borde del monte. - El reclamo de las oropendolas es constante. Observo una hembra con ceba en el pico y me pareció ver dos jóvenes en otro roble cercanos. - Un par de tortolas comunes. - Varios rabilargos. - Abundantes cornejas negras. - Varios mosquiteros papialbos. - Un ratonero comun en vuelo sobre el valle.
En resumen, fué una mañana tranquila para dar un paseo agradable por un vallejo que merece la pena.
Domingo 19 de Julio. Hoy subo una entrada del pasado Domingo. Voy un poco retrasado, pero durante la semana no he tenido tiempo para colgar esta entrada. Visité en esta ocasión uno de esos abrevaderos que tengo localizados por el Cerrato Palentino, un pilón con agua corriente y que inunda parte del entorno donde se encuentra instalado. Pensé que podría ser una buena opción para sentarme con mi red a esperar a ver que especies me entraban. A eso de las 6:50h de la mañana ya estaba debajo de la red, decidido a pasar al menos unas tres horas de paciente espera. La mañana fué bastante productiva, tanto en el mismo pilón, como en los charcos de las zonas adyacentes, así como en un zarzal cercano donde pude fotografiar también diversas pajarillos.
Hasta que los rayos de sol incidieron sobre el bebedero, no había demasiada buena luz y en muchas de las fotos tuve que trabajar con ISO 200 perdiendo algo de calidad. A continuación cuelgo algunas de las muchas fotos de la mañana.
Hembra de escribano soteño en el zarzal. Bisbita arboreo se refresca en uno de los charcos. Macho de mirlo común bajando a beber del pilón. Durante toda la mañana, al menos cuatro ejemplares de mosquitero papialbo no dejaban de pulular por la zona, cambiandose de arbusto en arbusto y de vez en cuando se dejaban caer por el bebedero a echar unos tragitos, momentos en los cuales yo aprovechaba para sacarles alguna foto decente, ya que en el zarzal no paraban de moverse. También en la misma zarza se dejaban ver las currucas carrasqueñas como este machazo. Los pardillos también pararon en la zarza pero en ningún momento se decidieron a bajar hasta el pilón. En la foto una de las hembras. Si lo hizo esta hembra de pinzón vulgar, la única de esta especie que se dió cita. Varios jóvenes petirrojos aquerenciados en el zarzal. También un joven de ruiseñor común en el mismo lugar. Después de más de dos horas de entumecida espera, se escuchó el típico reclamo de la patirroja, acompasado con un cacareo que me hacía pensar que por algún rincón aparecerían estas gallinaceas. Poco después un gran bando de cuatro adultos y unos 12 polluelos ya volanderos, se acercaron con cautela hasta el charco y se pusieron a beber por turnos. Una serie de juntos y otras plantas se interponían entre mi cámara y el bando, por eso las siguientes fotos no son de demasiada calidad. Fué toda una experiencia el ver a poco más de 6 metros a estas aves y saber que no sabían de mi presencia. Esto de la red de camuflaje es toda una gozada.
Perdiz roja adulta. Patirroja con sus pollos. Adulto y pollo bebiendo. Patirroja y jovenzuelo. Pollo de perdiz roja. En el siguiente video se ve a una perdiz adulta y su pollo bebiendo agua de uno de los charcos
Después de oirlas a mi alrededor toda la mañana, de volar cerca del bebedero varias veces a modo de prospección y siempre muy recelosas, finalmente esta torcaz acabó rindiendose a la sed. Numerosos conejos rondaban la zona desde que había algo de claridad. Este gazapillo se acercó a comer las plantas más tiernas que crecían en la margen húmeda del charco. En esta foto parece hacernos burla, pero en realidad acababa de comerse una hoja de achicoria. Un raposo se pasó también un buen rato acechando a los numerosos conejos y al bando de perdices, sin resultados positivos.