Durante esta semana la niebla ha hecho acto de presencia en el entorno de Palencia y esto no animaba demasiado a la hora de decidirse por dar una vuelta por el campo, sin embargo el pasado viernes me propuse dar un paseo por una zona del Cerrato aunque este meteoro seguía estando presente.
Pensé que en el lo alto de los páramos Cerrateños la niebla sería menos espesa o incluso podría no estar presente y por ello me encaramé a uno de ellos.
En el valle del Pisuerga la niebla era muy densa y conforme subía al páramo, esta se fue disipando un poco pero sin llegar a desaparecer.
El frío era intenso y la humedad calaba los huesos, el paseo duraría poco, lo justo para airearme y matar el gusanillo de monte que he tenido durante todo el puente.
La siguiente foto de una tela de araña muestra como la humedad de la mañana se quedaba atrapada en cada elemento del paisaje.
Pero siempre cuando parece el peor día para salir al campo, la recompensa puede estar a la vuelta de un recodo del camino, como ocurrió esta mañana cuando descubrí a un corzo y poco después a otro grupo de cinco más que se unieron al primero.
La luz era pésima y la atmósfera estaba empañada de ese velo de nubes que todavía queda cuando la niebla comienza a disiparse, por lo que la calidad de las fotos no es muy buena y he tenido que forzar mucho el contraste en el revelado para que los animales se observen algo mejor.
Os dejo cuatro tomas de los corzos para ilustrar la entrada.
La densidad de estos cérvidos en el Cerrato cada vez es mayor y raro es el día que no les encuentro en mis paseos, pero no por eso me hace menos ilusión toparme con ellos por que me parece un animal precioso.Saludos y hasta la próxima entrada.


















































