lunes, 19 de julio de 2010

Cosecha, girasoles, fuentes y cenizos

18 de Julio de 2010:

El pasado Domingo me animé a sufrir un poco los calores veraniegos por Tierra de Campos.

Cuando el sol aprieta y al campo se le escapa la poca agua y verdor que le queda, todavía hay otros elementos del paisaje que le dan frescor y vida y que contrastan fuertemente con el secarral Castellano.

Al organizar la salida el día anterior me marqué dos objetivos:
1) Recorrer algunas de las fuentes que como verdaderas joyas a conservar, ofrecen el líquido elemento a un terreno agostado y sediento.
2) Fotografiar el paisaje utilizando como hilo conductor el contraste que en estos días ofrecen los campos floridos de girasol, cada vez más abundantes por estas tierras y que se extienden al ritmo de las subvenciones.

En la siguiente foto, una de esas carreteras con rectas infinitas que cruzan la llanura verdi-amarilla.
Las cosechadoras están a plena cadencia y muchos de los campos lucen de esta guisa.
Una avutarda aislada (parte derecha de la foto) de repente se encuentra que el cereal que hasta hace unos días le protegía, ahora la pone en evidencia a gran distancia. Alguna codorniz canta escondida debajo de los líneos de paja.
Lo viejo, lo nuevo, lo seco, lo verde, lo natural, lo humano, el sol y la sombra, todo en una sola imagen.
Ese camino polvoriento, esas cunetas repletas de vegetación que comienzan a apagarse, esas miles de miradas amarillas que miran al sol como ejércitos estáticos, ese pueblo con su torre, sus campanas y su nido de cigüeñas que el algún lugar cercano se alimentan, en fin ...... hay que pararse a observar en cada rincón, es la única forma de sacarle todo el jugo a lo que nos rodea.
Y en la lejanía otro pueblo borroso por las ondas térmicas del aire que comienza a quemar.
Uno de los protagonistas de hoy con el pueblo que guarda a quien lo plantó.
El otro elemento del paisaje de tierra de Campos son sus no pocas fuentes aún vivas que se dispersan por el terreno y aparecen donde menos te los esperas con una nota de frescor que en ningún lugar los es tanto como es esta tierra.

Merece la pena hacer un esfuerzo por conservar estas piezas claves de nuestro campo. En todas ellas son legión las aves y otros seres vivos que se acercan para calmar la sed.

Os dejo fotos de las cuatro que he visitado esta mañana.



En una de ellas encontré numerosas Gambusias, pequeños peces que aparecen donde menos los esperaba y que aumentan la diversidad de un paisaje de por si rico en vida.
Me llamó la atención la abundancia de Aguiluchos cenizos. Al menos pude observar 6 ejemplares esta mañana.

Os dejo tres de la fotos que pude conseguir con mi compacta.


Una avutarda solitaria cruza el secarral.
En una pequeña charca se dan cita palomas, pardillos, gorriones, lavanderas blancas, golondrinas, vencejos, etc. y todo ello en poco más de 10 minutos.

Este vencejo bebe agua en una pasada rasante a la charca.
Las golondrinas comunes siguen recogiendo barro y alguna ramita, quizás para acondicionar el nido, aunque me pareció algo tardío.
En las eras de los pueblos el grano se amontona y no falta quien de buena cuenta del mismo.
Y para acabar, una flor típica de las cunetas en estas fechas, la Achicoria Forrajera.
Saludos y hasta la próxima entrada.

6 comentarios:

David.GG dijo...

Interesante la entrada Miguel. Me han gustado las fotos de los girasoles; te han quedado de lujo.

Saludos

Lourdes y Jesús dijo...

Un reportaje muy bueno. Nos ha gustado mucho. Con unas fotos de paisaje llenas de la intensidad de colores del verano y unas fotos de aves con gran dinamismo que acompañan muy bien al texto.

Estamos de acuerdo en la joya que representan nuestras fuentes y pilones, muchas veces abandonados y ya en desuso.

Sigue mostrándonos estos rincones de nuestra tierra que tu tan bien conoces.

Saludos,

Jesús

L.M. Morejón dijo...

La verdad que en verano apetece salir poco de casa cuando Lorenzo llega triunfante a lo alto de su trasiego diario, pero a quien sabe mirar, puede ver más haya de la calima que desenfoca un casco rural, u observa todo en donde uno solo ve un palomar, un rastrojo de cebada, un chopo solitario, y un cultivo de pipas.
Por suerte este verano deja algún que otro día de frescor nocturno para que madrugar de recompensas.
Una entrada genial.
Pronto veremos los Digi-vevederos.
Saludos.

Luia-Ángel Amor Guerra dijo...

Excelente reportaje veraniego de nuestras tierras.

Alinando dijo...

Hola Miguel Angel. Me ha gustado mucho tu entrada y me he tomado la libertad de tomar una de tus fotografías para mi blog poniendo además un enlace al tuyo. Espero que no te importe. Un saludo afectuoso desde Cádiz.

Mi blog: www.alinandoarena.blogspot.com

Israel López dijo...

Hola, me gustaría visitar esa zona. Pero me falta saber donde está exactamente. Si alguno de vosotros sabe el pueblo más cercano a los campos de girasoles me puede responder al siguiente email:
ilmsoa@gmail.com